«Conserva lo que tienes»: el deber de la tradición ante el colapso

¿Qué hacer ante un colapso civilizatorio?

Juan Manuel de Prada, Miguel Ayuso y otros colaboradores presentan la obra Maestros del pensamiento católico del siglo XX. FARO.

ESPAÑA, MADRID – Recordando ese mandato de Nuestro Señor a la Iglesia de Filadelfia, comenzó la presentación de la obra Maestros del Pensamiento Católico del s. XX don Juan Manuel de Prada.

El acto contó con la exposición, además del eximio escritor que tuvo a bien presentar la obra, de algunos colaboradores del libro colectivo: don Miguel Ayuso, don Andrés Mártil y Daniel Deogracias Herrán, coordinador editorial de la misma.

Ante el auditorio complutense de la Facultad de Filosofía, que acudió a esta convocatoria de la asociación estudiantil San Isidoro de Sevilla, la presentación se desarrolló en la tarde del pasado viernes.

Las notables ponencias y el interés por el libro y sus entresijos suscitaron preguntas sobre la vida y el carácter de los maestros recogidos, la actitud del cristiano ante las tribulaciones de nuestros días o diversas cuestiones sobre metafísica, moral, epistemología y política de las escuelas recogidas.

El magisterio como tradición

Don Juan Manuel de Prada aproximó la obra a modo cenital, repasando la selección de los autores trabajados (Francisco Elías de Tejada, Francisco Canals, Leopoldo-Eulogio Palacios, Osvaldo Lira, Juan Vallet de Goytisolo, Rafael Gambra, Álvaro d’Ors, José María Petit) y la labor de los colaboradores. Señalando el acompañamiento biográfico de cada uno de ellos, presentó el distinto modo de introducir a cada maestro en las diferentes colaboraciones.

Todo ello envuelto en una reflexión que atina el sentido de la obra y de esta clase de trabajos. Vivimos una época no sólo de crisis sistémica, de gobierno o régimen, sino de colapso civilizatorio. Donde parece difícil construir, pero donde es perentorio conservar y preparar.

Pues esto es lo que permite el suelo y las raíces para las construcciones posteriores. No es posible transmitir sin conservar, ahí está el secreto de todo magisterio, que es naturalmente una transmisión, una tradición.

Por lo mismo es crucial atesorar la profecía de Nuestro Señor a la Iglesia de Filadelfia: «Vengo pronto. Conserva lo que tienes», para que no sea arrebatado en el tiempo de tribulación.

Un esfuerzo escolar meritorio

El profesor don Miguel Ayuso, siguiendo uno de los flecos prestados en el turno de don Juan Manuel, abordó el aspecto vivencial de alguno de los maestros recogidos. Así, esbozó estratégicas pinceladas acerca del carácter del mismo Álvaro d’Ors —de quien escribe en su contribución—, de Vallet, Canals o Rafael Gambra, incluso de otros no presentes en la obra, como don Alberto Ruiz de Galarreta.

Ayuso revisó además algunas de las ingentes iniciativas culturales y organizativas en que estuvieron involucrados, como la Ciudad Católica. Refirió el profundo sentido de recepción y transmisión con que actuaron, cada cual con su estilo y a su modo, resumiéndolo con la célebre máxima de Eugenio d’Ors: «lo que no es tradición es plagio».

Junto con la profundización en algunas de las doctrinas concretas de los autores trabajados en materia de política, jurídica, o de teoría del conocimiento, también se abordó la problemática de la ciencia moderna de la mano de don Andrés Mártil, joven colaborador del libro y antiguo miembro de la asociación San Isidoro. Así, apoyó en las reflexiones de Petit esta ampliación oral de su capítulo.

Por su parte, el editor de la obra destacó que lo esencial que hace al maestro es su descendencia intelectual. Una de las valías de la obra es mostrar unas tradiciones escolares o magisteriales vivas que llegan hasta nuestros días. Éstas pertenecen al ajuar de tesoros de la Iglesia, y en especial del régimen de Cristiandad en suelo hispánico.

Aprovechó para clasificar este libro como fruto de la actividad de un meritorio grupo de estudiantes católicos de la Facultad de Filosofía. Éste comenzó a aglutinarse hará unos doce años y ha ido formándose, alimentando y transmitiendo —a lo largo ya de más de cuatro promociones y en condiciones adversas— una ardua labor católica y tradicional hasta nuestros días.

El acto contó con una asistencia nutrida, entre quienes cabe destacar la presencia de don José Miguel Gambra, que fuera catedrático de esta casa y es colaborador de la obra, a la cabeza de los numerosos leales allí reunidos. Como broche a las preguntas y comentarios, merece la pena resaltar la cariñosa ponderación que realizó una profesora de la casa sobre el grupo de estudiantes católicos San Isidoro de Sevilla.

Agencia FARO/Círculo Antonio Molle Lazo de Madrid

 

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