Papel de sangre (y II)

Litografía de don Pedro de la Hoz por J. Donon

El día de San José de 1875, Cándido Nocedal, que había sido director de la prensa carlista, creaba junto a su hijo Ramón una de las cabeceras más señeras de la prensa tradicionalista: El Siglo Futuro. Ese mismo año aparecía la continuación de La Esperanza, ahora con el nombre de La Fé, aunque sin el prestigio y carisma de su fundador, Pedro de la Hoz, fallecido en 1865. Las intensas disputas entre estos dos periódicos –y todos los afines a uno u otro– dieron paso en 1888 a otro título inolvidable, El Correo Español, en el que se labró un nombre el célebre e inolvidable Juan Vázquez de Mella.

Nuevas dinámicas internas ocasionaron la desaparición de El Correo Español en 1921. Pero, además de El Correo Catalán en Barcelona y El Pensamiento Navarro en Pamplona, El Siglo Futuro perduró en Madrid. Éste alcanzó un éxito inimaginable de la mano de Manuel Senante cuando se proclamó la Segunda República y se reorganizó la Comunión. Pasó en muy pocos años de una tirada de 5000 a casi 100.000 ejemplares. Además, durante estos años surgieron de nuevo innumerables periódicos tradicionalistas por toda la geografía española, repitiéndose la proeza lograda en el Sexenio Revolucionario.

Un gran número de redactores y colaboradores de El Siglo Futuro fueron masacrados por los milicianos rojos durante la Cruzada. Los que sobrevivieron se incorporaron después a El Alcázar, periódico extraordinario fundado por requetés. Aunque no fue oficialmente carlista, si bien estuvo dirigido durante algún tiempo por Jesús Evaristo Casariego.

Pocos periódicos carlistas pudieron sortear el criminal decreto de Unificación. En Barcelona, El Correo Catalán fue arrebatado paulatinamente de los ideales que lo fundaron. Pasó a defender el franquismo y, casi de manera natural, el «desarrollismo», el «catalanismo» y el pujolismo. El Pensamiento Navarro, en cambio, se mantuvo firme y actuó como órgano oficioso de la Comunión, a pesar de ciertos titubeos en los años 60 que superó poco después. Lo que le valió un atentado con bomba en su imprenta perpetrado por ETA, con la colaboración alevosa de algunos seguidores de Carlos Hugo. En El Pensamiento Navarro colaboraron personalidades como: Juan Sáenz-Díez, primer Jefe Delegado bajo S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón, Rafael Gambra, Alberto Ruiz de Galarreta o Miguel Ayuso. Desapareció en 1981, no sin dejar de sentenciar, al igual que Carlos VII: «¡Volveré!».

En las últimas décadas cabe destacar, entre las muchas contribuciones en boletines, revistas y cuadernos de bitácora de la Causa, los certeros artículos de Alberto Ruiz de Galarreta (q.s.g.h.) en la revista Siempre P’alante y la incansable labor de la Agencia FARO, bajo la dirección de Luis Infante. Ahora vuelve La Esperanza, deseosa de imitar al gran Pedro de la Hoz y a la ilustre cohorte de periodistas tradicionalistas que siguieron su estela.

Rodrigo Bueno, Círculo Tradicionalista General Carlos Calderón de Granada