Unas Españas despobladas que quieren vivir

D. García

En estos tiempos aciagos, millones de españoles se han visto recluidos en sus hogares por las restricciones estatales o autonómicas. La mayor parte de ellos viven en pisos estrechos de ciudades abarrotadas y superpobladas. Se da un contraste muy paradójico y trágico con la vida de la llamada España despoblada.

Recientemente la fundación Funcas ha publicado el estudio La despoblación de la España interior, en el que expone las circunstancias que hacen de amplias comarcas páramos deshabitados. Provincias enteras al borde de la despoblación.

Como es sabido, la industrialización de varios sectores de la economía propició el éxodo rural, especialmente desde el régimen franquista. La Fundación de las Cajas de ahorro detalla que la industrialización de la agricultura y de la ganadería tuvo un papel singular al forzar a la población rural a salir desde los pueblos hasta las ciudades.

El estudio remarca que la falta de trabajo en el campo es el factor principal del abandono del medio rural. También distingue tres ritmos de despoblación en función de la capacidad de resistencia económica de los diversos lugares.

FACTORES Y CAUSAS ÚLTIMAS DEL PROBLEMA

Las conclusiones del estudio, sin embargo, evidencian el desconocimiento de cuál es el problema de fondo que causa la despoblación en España. El escrito lo achaca sólo motivos económicos y materiales, incluso se aventura a atribuir factores geográficos y climáticos.

No obstante, las razones de que miles de comunidades desaparezcan no son sólo materiales. Los motivos más profundos derivan directamente del abandono de la Fe Católica y de las costumbres arraigadas en ella.

La pérdida de las costumbres y tradiciones propias de la vida común de las familias y municipios, y sobre todo el abandono de la religión, son los causantes últimos de la despoblación de España. 

FARO/Círculo Antonio Molle Lazo de Madrid. G. Sanz Señor