Artículos de la Candidatura Tradicionalista

Relevo en el Principado de Cataluña

José Escobedo es el nuevo presidente del Círculo Tradicionalista «Ramón Parés y Vilasau» de Barcelona.

La Jefatura Delegada de la Comunión Tradicionalista espera de todos los carlistas catalanes su apoyo y colaboración en el desempeño de las funciones del nuevo cargo, por el bien de la Causa en el Principado y en el resto de España. Por Dios, por la Patria, por los Fueros y por el Rey legítimo.

 

Ceuta es España y debe defenderse. Comunicado de la Candidatura Tradicionalista (CTrad)

Ante los hechos ocurridos estos últimos días en las ciudades españoles del norte de África, la Candidatura Tradicionalista (CTrad) manifiesta su apoyo incondicional y su solidaridad a los españoles de Ceuta y Melilla, así como su más enérgica condena de la agresión perpetrada por Marruecos contra la integridad territorial de España violando nuestras fronteras.

Movido por su afán expansionista hacia nuestros territorios norteafricanos, Marruecos ha realizado una demostración de fuerza, haciendo gala de su sólida alianza con los EE.UU., dejando en evidencia la debilidad del Gobierno español y la inoperancia de la U.E., y dando muestras de que está dispuesto a todo para lograr sus objetivos; como se ha visto al lanzar a miles de jóvenes e incluso menores al asalto de la frontera española en Ceuta con ayuda de su policía, o también utilizando la política antiterrorista como chantaje, tratando así de amedrentar a los supuestos socios europeos de España.

España tiene el derecho y el deber de defenderse de sus enemigos, especialmente cuando se trata de su peor enemigo a lo largo de la historia. Por ello, desde la CTrad reclamamos la necesidad de reforzar la frontera sur de España con los medios materiales que sean necesarios, acompañados de un despliegue permanente del Ejército y la Armada, evitando el efecto llamada y haciendo imposible el tráfico de seres humanos que nuestro vecino alienta sin escrúpulos en contra de nuestros intereses.

Asimismo es necesario que España disponga de unas Fuerzas Armadas que estén a la altura de los desafíos que tiene en la zona, con la capacidad y la fuerza necesarias para asegurar la defensa de Ceuta, Melilla y Canarias, y garantizar el dominio absoluto del Mediterráneo junto con Grecia e Italia, estados con los que compartimos un espacio geoestratégico vital para nuestros intereses y que sufren la misma amenaza; teniendo claro que la acción de la U.E. es estéril, cuando no inexistente.

Es preciso dejar claro que Ceuta y Melilla son España, que no han sido nunca territorios marroquíes, y que por lo tanto no son colonias, sino territorio español desde tiempo inmemorial; y el Gobierno de España debe dejar claro que no está dispuesto a ceder ni a negociar el estatus de esos territorios. España no se negocia, se defiende.

Una vez más se repite la historia y los españoles vuelven a quedar desamparados y abandonados a su suerte frente a una invasión del país vecino, en manos de un Gobierno que está formado y respaldado por los peores enemigos de nuestra Patria, que en algunos casos no han dudado incluso en apoyar a Marruecos en sus pretensiones expansionistas sobre Ceuta y Melilla, o en actuar contra los intereses del pueblo español, pidiendo desde las instituciones que ocupan la acogida de los miles de marroquíes que han asaltado nuestras fronteras.

¿Qué podemos esperar de un Gobierno con un Presidente que ha afirmado que «sobra el Ministerio de Defensa»?

Mayor escándalo produce contemplar la cobardía y la traición de la Jefatura del Estado, ocupada por una Dinastía usurpadora que con su completa ausencia y el silencio más abyecto, vuelve a demostrar su falta de legitimidad y su incapacidad para servir a los intereses del pueblo español, como ya hiciera en 1975 con la entrega del Sahara Español.

Después de casi doscientos años, la acción revolucionaria que provocó la sustitución de la Monarquía católica por un régimen liberal completamente ajeno a la tradición, la historia y la identidad del pueblo español, va consolidando sus logros y la descomposición de España sigue avanzando imparable en todos sus frentes.

España debe reaccionar para mantenerse en pie. Es necesario que los buenos españoles se movilicen para acudir a su defensa. Desde la CTrad hacemos un llamamiento para que se unan a nuestras filas y contribuyan al sostenimiento de la única causa que puede devolver a nuestra Patria su dignidad y el respeto que merece, dentro y fuera de sus fronteras.

Nos encomendamos, en esta hora difícil para España, a Nuestra Señora de África, patrona de Ceuta, para que nos libre de nuestros enemigos y nos ayude a seguir fieles en la defensa de la Patria.

Madrid, 21 de mayo de 2021.

 

Resultados de las elecciones a la llamada Asamblea de Madrid

Para este análisis se utilizan los datos del escrutinio oficial una vez realizado el 99,93% del mismo. No se toman en consideración las posibles irregularidades, como las que con cierta frecuencia sufren en el recuento las candidaturas sin interventores propios en los colegios electorales, o los votos dobles, novedad en un sistema que cada vez se deteriora más; por mencionar sólo dos ejemplos.

Por primera vez en bastante tiempo los resultados no son tan favorables para los carlistas. La Comunión Tradicionalista había pedido la abstención en estas elecciones autonómicas. Ésta, sin embargo, se ha reducido del 35,73% en la convocatoria de 2019 al 23,75% en la del pasado día 5 de mayo. Se explica en parte por el gran aumento de votos recibidos por la derecha (por el Partido Popular, en realidad, pues el crecimiento de su escisión Vox ha sido escaso) y un cierto aumento también de la izquierda, movilizada hasta la histeria (el PSOE pierde votos y representantes, pero los ganan Podemos+Izquierda Unida y Más Madrid, quedando esta candidatura como la más votada de las izquierdistas y la segunda más votada en total).

En realidad puede decirse que el voto se ha planteado contra unos y contra otros, y que los principales partidos que se lo disputaban han hecho la campaña electoral a sus adversarios. La propaganda de la izquierda, incluyendo la del Gobierno de la nación, ha presentado a la derecha (PP y Vox) como lo que no son en absoluto: algo así como defensores de una sociedad tradicional. En realidad Isabel Díaz Ayuso, cabeza de lista del Partido Popular, comparte exactamente la agenda anticristiana y antiespañola de la izquierda, en mayor grado aún que el resto del PP: ideología de género, aberrosexualismo, abortismo, judaización, etcétera.

Los argumentos socioeconómicos esgrimidos en la campaña son aún más improcedentes, puesto que tanto la izquierda como la derecha comparten la misma sumisión a la oligarquía mundialista y capitalista y a las políticas que impone.

La pérdida de representación de uno de los partidos más claramente masónicos y sorosianos, Ciudadanos, es un aspecto positivo de estas elecciones. Sumando a la cifra de abstención oficialmente reconocida las de votos nulos y en blanco (otras formas de protesta contra el sistema, si bien menos eficaces; y aún podríamos añadir el 0,07% de «Escaños en Blanco») resulta que un 24,89% del censo electoral, 1.176.601 personas con derecho a voto, no ha caído en la trampa.

Quizá con ellos pueda contarse para reconstruir esta parte de Castilla escarnecida por el régimen de 1978 con el mote de «Comunidad Autónoma de Madrid». Porque, pese a ilusos y sofistas, los resultados de estas elecciones autonómicas no representan ningún «cambio de ciclo».

Ante la finalización del estado de alarma. Comunicado de la Candidatura Tradicionalista (CTrad)

5 MAYO, 2021

Si perversos son los regímenes nacidos del laicismo moderno, mucho más lo son cuando, olvidadas las legislaciones por ellos emitidas, se convierten descaradamente en poderes tiránicos que no atienden sino a la voluntad personal de los gobernantes.

En este mes de mayo finaliza el ilegal, arbitrario y despótico estado de alarma cuya duración ha sido de seis meses. Más allá de que el mismo pueda prorrogarse o que le suceda una pseudolegislación que mantenga sus efectos, ha sido ilegal, pues no se ha respetado la legislación en vigor sobre los estados excepcionales; arbitrario, pues ha permitido que su regulación se delegara en órganos colegiados atomizados en las mal llamadas Comunidades Autónomas, sin control ni transparencia alguna, imponiendo normas diferenciadas por territorios o poblaciones que han generado una injustificada y antojadiza desigualdad de trato a los españoles. Además ha sido despótico pues ha supuesto un cercenamiento radical de la vida y libertad de todos nosotros.

Es muy posible, como también suplica el Partido Popular y los gobiernos autonómicos que controla, que se establezcan habilitaciones legales en blanco para que las administraciones territoriales continúen ejerciendo medidas represivas que vayan más allá de las necesarias limitaciones prudenciales. En ese caso se habría consumado la atomización confederada de poderes dictatoriales y centralizados en España, después de un largo y arduo proceso que arranca con la regulación territorial contenida en la Constitución del 78.

Al mismo tiempo, hemos constatado la falacia del sistema constitucional de 1978. Cuando el constitucionalismo hace gala de conceptos como el respeto a los procedimientos («las reglas del juego»), la mitificación del parlamento, el valor de la ley positiva, la ordenación del sistema jurídico y un largo etcétera, hemos visto cómo se tensan al extremo las ambiguas normas jurídicas y los límites que éstas imponen. Se han ciscado en su propia Constitución que tanto veneran y han alterado todo el sistema jurídico sin orden ni concierto. Valga como muestra cómo las hipotéticas instituciones de garantía están periclitadas: ni caso a los dictámenes del Consejo de Estado, bloqueo al Consejo General del Poder Judicial y «dormición» del Tribunal Constitucional. Podríamos hablar igualmente de las órdenes dadas a los cuerpos policiales cuya actuación ha dejado que desear; valga como botón de muestra la entrada, reventando puertas, en los domicilios sin mandamiento judicial alguno.

La actuación del parlamento es todo un paradigma. El constitucionalismo «chorlito» se lamentaba en el primer confinamiento, de la «fatiga» parlamentaria: no había control, apenas se reunía etc. Pues hemos visto que de fatigado nada; han aprobado leyes infames a la velocidad de vértigo, aprovechando el miedo fomentado por el Gobierno y la consiguiente dificultad de reacción de los españoles: la ley de educación, de corrupción de la infancia, eutanasia, de cambio climático, de despenalización de los piquetes violentos en las huelgas, la protección de los «okupas»… pretendiendo en una segunda intentona aprobar la ley «trans», así como la proposición de una ley reguladora de los derechos de los animales. En definitiva, un parlamento en marcha imparable al servicio de la destrucción de España.

Si hemos vivido un estado excepcional encubierto, es posible que en el futuro más cercano suframos diecisiete estados excepcionales en manos de los «reinos de taifas» y de los caciques que los gobiernan. Junto a la mentira y despotismo del gobierno frentepopulista, hemos tenido que soportar a gobiernos de la derecha liberal que han establecido medidas represivas mucho más rigurosas. Valga el ejemplo de «Castilla y León» con sus toques de queda o sus cierres perimetrales, ahogando la actividad económica de los pequeños empresarios y autónomos; siendo campeones en la persecución del culto católico. Otro ejemplo es Galicia donde han promulgado una ley orwelliana y «psicológico-terrorista», estableciendo la obligatoriedad de la vacunación.

Los carlistas hemos manifestado en todos los comunicados emitidos durante la pandemia, nuestro acatamiento a las medidas que suponían una necesaria coerción, apostando por un análisis prudencial de la situación. Sin embargo, hecho balance de todo un año, manifestamos nuestra radical oposición a la continuación de la excepcionalidad autoritaria que, so capa de resolver la situación sanitaria, han convertido nuestra Patria en uno de los países más totalitarios del mundo.

Es necesario que nos refiramos a la situación de violencia política que vive España y que se ha agudizado con la convocatoria de las elecciones en Madrid. Nosotros hemos llamado a la abstención pues las candidaturas con posibilidades electorales, todas y cada una, defienden el régimen constitucional. Si alguna de ellas hace un discurso con algún aspecto coincidente con los aquí relatados, incurre en el error sustancial y de fondo de erigirse en los máximos defensores de este régimen caduco y de la figura que lo representa: Felipe «de Borbón».

No obstante, en relación a la violencia en esta campaña no podemos ser equidistantes. La única violencia ha provenido de los responsables frentepopulistas y de sus fuerzas de choque, de las organizaciones «lumpen» de la extrema izquierda; amparadas por informaciones sesgadas y torticeras de los medios de comunicación, que han alimentado campañas extravagantes, desempolvando los calificativos y los tópicos a los que nos tienen acostumbrados.

Sea por cobardía, sea porque han sido comprados o por convencimiento, la gestión de esta pandemia está intrínsecamente relacionada con los intereses del globalismo, que es el de los grandes financieros internacionales, del capitalismo no productivo, de los «lobbies» gestionados por las grandes fortunas del planeta. Sus demencialidades son ejecutadas por los partidos de derecha e izquierda, jaleados por el progresismo de los medios de comunicación y por las fuerzas de choque de la izquierda radical, que forman un todo cuya pretensión apunta a un nuevo orden mundial que establezca definitivamente los necesarios mecanismos de poder político y económico para que se consolide la postmodernidad antinatural y anticristiana y pueda ésta reproducirse sin mayores problemas.

Es el momento de reforzar nuestras filas, como lo hicimos en los albores de las revoluciones hace ya casi doscientos años, a fin de parar esta crisis trágica de la humanidad alejada de Dios. Se nos requiere trabajo y dedicación responsable para que la Providencia nos ayude en este reto.

¡Fin de los cierres perimetrales!
¡Fin de los toques de queda!
¡Ni una regulación excepcional más!

¡Viva Cristo Rey, viva España, viva el Rey legítimo!

Mayo de 2021.

 

CTRAD: Situación política de España ante la nueva escalada de la pandemia

El inicio de lo que el sistema da en llamar «el nuevo curso político» se está caracterizando, desgraciadamente, por una continuación del caos en el orden político, encabezado por un gobierno frentepopulista, el cual, cabalgando en la pertinaz mentira, se muestra incapaz de resolver el problema sanitario. A mayor abundamiento, este gobierno ha trasladado la gestión de la crisis a las Comunidades Autónomas, sea cual sea su signo político, deseosas de ampliar sus cotas de poder aunque sea a costa de la salud y el trabajo de los gobernados. No obstante, tanto unos como otros han decidido trasladar la responsabilidad al pueblo español, criminalizando sus actitudes, su manera de vivir y de sobrevivir. Probablemente sea el único país occidental donde se haya dado esta situación: los culpables del aumento de contagios y muertes son los «ciudadanos». Con tristeza constatamos además que esta idea ha calado con cierto éxito en la propia sociedad española.

No obstante, el liberalismo da pasos para la recomposición política y el apuntalamiento del régimen. En primer lugar, realizando una pertinaz propaganda, carente del más mínimo pudor, a fin de ampliar los mecanismos de control social. Por poner algunos ejemplos: la cuasi proscripción del ejercicio del Culto, el impedimento a las familias para que puedan reunirse, o que puedan despedir a sus fallecidos. A mayor abundamiento, la pertinaz agresión a nuestro modelo productivo, que si bien es poco modélico, es el que hay: la limitación de los aforos en los locales de ocio, la proscripción espectáculos públicos, especial ensañamiento con los festejos taurinos, la prohibición de fumar etc., todo ello sin el más mínimo contraste científico; creando una absoluta impotencia en los pequeños empresarios. La intención principal es generar tal preocupación en la sociedad que ésta se vigile a sí misma y exima de responsabilidad a los verdaderos culpables del desastre.

Los tradicionalistas en anteriores comunicados hemos insistido en la responsabilidad prudencial y el acatamiento a las medidas adoptadas, pero ello no nos exime de la crítica al poder político, sea del ámbito que sea, en la gestión de la crisis.

Otro de los elementos clave en la implementación del control social es la ideologización exasperante de la crisis que estamos viviendo. Sin ningún rigor científico se relaciona el virus con el alarmismo climático, desde anuncios televisivos de bebidas, pasando por los informativos y los medios de comunicación escritos. El alarmismo climático es la mejor herramienta de control social pues juega con el miedo insuperable de las poblaciones, de ahí que sea pertinente enlazarlo con el virus pandémico.

En esta ofensiva ideológica, el gobierno frentepopulista no da tregua a su programa destructor: no se paralizan o se posponen, sino que se da prioridad a iniciativas legislativas como la eutanasia, la «memoria histórica» o la protección desnaturalizada del llamado «género». El Parlamento no se detiene, encontrando escasísimas resistencias en su seno.

Por el contrario, parece no ser prioritaria la defensa del llamado «Estado Social»; la labor destructiva de nuestra economía, el empobrecimiento generalizado no parece que sea objeto de una mayor atención por parte de los gobernantes: la minoración de ingresos a los funcionarios y pensionistas, que se ve venir, pone en cuestionamiento el mito del Estado del bienestar, arma propagandística del liberalismo finisecular. Frente a esta ruina económica, la banca se fusiona, y los contribuyentes pierden de un plumazo 24.000 millones de euros invertidos por el Estado en el reflotamiento de Bankia. De ahí la actitud gregaria y borreguil de los representantes del IBEX, con la progresista Botín a la cabeza, aplaudiendo con arrobo y sumisión al Presidente del Gobierno.

Apuntemos el intento, por ahora fallido de expolio de los municipios en una suerte de nueva desamortización pretendiendo prestar una mínima cantidad de dinero a éstos por parte de la hacienda central, previa confiscación de todos sus remanentes, cuantitativamente muy superiores. Se hace necesario que los municipios busquen nuevas fórmulas de defensa de sus intereses, liquidando a la FEMP, institución desnaturalizada que no defiende en modo alguno la autonomía municipal y que ha sido una eficaz colaboradora en este intento de confiscación.

Finalmente hemos de referirnos a otro de los baluartes del liberalismo que se tambalea como un castillo de naipes: la educación y la estrategia de reapertura de los colegios. Para el Carlismo, es incuestionable el derecho y la obligación de los padres de educar a sus hijos. El Estado no es dueño de nuestros hijos, por mucho que lo proclame, ni los padres son simples representantes del Estado en esta materia. Constatamos la incapacidad del Estado (central o autonómico) de haber establecido criterios racionales y no arbitrarios para encauzar la apertura de colegios (aulas burbuja, imposibilidad de que los niños se relacione o hagan actividades extraescolares). Estamos radicalmente en contra de las amenazas del poder político de sancionar a los padres que se resistan a llevar a sus hijos al colegio. La salud es lo que menos les preocupa, pues la obsesión primigenia es contaminar a los niños en los colegios del virus letal del liberalismo y de todas las derivaciones corruptoras postmodernas.

Los tradicionalistas debemos por todos los medios enfrentarnos a todos estos problemas. No representamos un proyecto ilusorio si combatimos con denuedo la perversión del liberalismo y de su sistema político; más aún en estos momentos donde la crisis sanitaria permite experimentar nuevas reformulaciones del Nuevo Orden Mundial, en un sentido exponencialmente negativo para las sociedades y, en concreto, para nuestra Patria.

Confiemos en que la Providencia protegerá nuestros desvelos y acciones.

Junta de Gobierno de la CTRAD
18 de septiembre de 2020