Rafael José del Corazón de Jesús Hernández (1840-1903), escritor, periodista, agrimensor, militar, legislador, fundador de pueblos y colonias agrícolas, promotor de industrias y de la fundación de la actual Universidad Nacional de La Plata, nació en la Chacra de Perdriel, provincia de Buenos Aires, antigua casona, que evoca el combate entre las milicias criollas y las tropas del general Beresford en la primera invasión inglesa de 1806[1].
Su abuelo José Cipriano de Pueyrredón, y especialmente sus tíos abuelos Juan Martín de Pueyrredón, Diego y Juan Andrés de Pueyrredón fueron figuras destacados que actuaron junto a Santiago de Liniers en la reconquistar de Bueno Aires[2].
Era el hermano menor de Martín Fierro (José Rafael Hernández (1834-1886), el autor del poema épico argentino decía que el suyo era un caso único en donde un hijo había dado nombre a su padre), con quien militó en el federalismo del interior durante las guerras civiles, enfrentando en batallas decisivas-Cepeda y Pavón, Paysandú- a las huestes porteñas[3].
A raíz de la epidemia de fiebre amarilla desatada en Buenos Aires en 1871 envió a su familia a la chacra en donde nació, y junto a varios amigos se puso en la primera fila socorriendo a los afectados; sesenta sacerdotes murieron aquéllos días cumpliendo su santo ministerio[4]
Autor de varios libros-tradujo además la segunda edición de la 26ª alemana del Manual del ingeniero Hutte[5]-que reflejan sus variadas inquietudes intelectuales, entre ellos Justicia criminal (1890), una especie de Martín Fierro en prosa, ya que allí nos cuenta las injusticias que sufrían los pobres en los estrados judiciales[6].
Pero el despliegue del proceso republicano, cuyo núcleo es la secularización social, hizo estragos en los espíritus.
El proyecto político dirigido a desarraigar al cristianismo del ámbito público, nervio de la civilización hispánica, configurando un ambiente cada vez más hostil tanto en lo institucional, como en lo cultural, hacía difícil preservar en la Fe y por lo tanto ver clara la compleja realidad.
Rafael Hernández fue un hombre sensible ante las consecuencias del avance capitalista, y se consideraba un gaucho por sus antecedentes familiares, es decir un criollo de estirpe hispánica[7], expresión de alerta y rebeldía ante el camino material, moral y espiritual que tomaba el país desde sus inicios[8].
«Por asimilación, por cuna, soy hijo de gaucho, hermano de gaucho y he sido gaucho. He vivido años en los campamentos, en los desiertos y en los bosques, viéndolos padecer, pelear y morir, abnegados, sufridos, humildes, desinteresados y heroicos. Sin codicia por el lucro, sin exigencia de ascenso, sin ambición por la gloria».
Como ellos Hernández no perteneció al olimpo liberal, debido al enfrentamiento con varios líderes y a sus posiciones socio-económicas, pero ingresó a las logias como su hermano, vinculado a ello promovió el espiritismo kardecista (por el francés Allan Kardec)[9]; tuvo un célebre debate con Juan Puiggari (1827-1889), el profesor catalán considerado iniciador de los estudios sistemáticos de química en Argentina[10].
Y adhirió a la leyenda negra. En un texto dedicado a las escuelas estatales de la provincia de Buenos Aires, publicado en 1890, señalaba entre otras cosas que «estos países eran simples colonias dependientes de las reyes de España (…) vasallos humildes de una monarquía despótica, gobernados por señores absolutos e irresponsables, dueños de vidas y haciendas (…) No había libertad de imprenta, ni de comercio, ni de industria, ni de nada»[11].
Pero los efectos de la revolución liberal con la consecuente entrada en la órbita anglosajona, no podía pasar desapercibida al hermano de Martín Fierro.
Sin remitirse a las causas más profundas, ya que ello lo hubiese obligado a repensar en forma global la historia argentina e hispanoamericana, denunció la miopía de una dirigencia enfeudada al extranjero, «con la yarda inglesa, la tonelada inglesa, con el barro inglés, con las explotaciones y los errores a los que nos han conducido los ingleses mantienen su tradicional imperio sobre nosotros (…), porque somos dócil masa para tolerarlos, y nos dejamos fácilmente subyugar. Abandonando nuestras industrias, entregando nuestro capital nos convertimos en una especie de Irlanda, en un feudo cuyo señor está en los Bancos de Inglaterra»[12].
También, a raíz del impacto que en 1875 produjo en Buenos Aires la reedición de Vida del Chaco, un libro en que su hermano narra las peripecias del general Ángel Vicente Peñaloza, caudillo riojano asesinado por las tropas nacionales en 1863, hecho aplaudido por Sarmiento, gobernador de la provincia de San Juan entonces)., señaló que la juventud «se había educado bajo la influencia de una historia ficticia, elaborada por la pasión intransigente de los partidos, que desfigura los hombres, falsea los hechos, desnaturaliza las cosas»[13].
Con las vacilaciones y la tensión espiritual propia de aquéllos protagonistas, ese hombre tan acerbamente crítico de la monarquía hispánica y de la cultura aneja, en el breve y único ensayo biográfico dedicado a su hermano, publicado en 1896, se congratula, especialmente de la recepción del Martín Fierro entre intelectuales de la península[14].
Alude a la Antología de poetas hispanoamericanos editado por la Real Academia Española entre 1893 y 1895, al texto laudatorio de Marcelino Menéndez y Pelayo, para quien en el Martín Fierro «el soplo de la pampa argentina corre por sus desgreñados, bravíos y pujantes versos», y transcribe al joven Unamuno, quien en 1894 subrayaba, «su canto está impregnado de españolismo, es española su lengua, españoles sus modismos, españolas sus máximas y su sabiduría, española su alma. Martín Fierro es el canto del luchador español, que después de haber plantado la Cruz en Granada se fue a América a servir de avanzada a la civilización y a abrir el camino del desierto»[15] .
Horacio M. Sánchez de Loria
[1] El nombre de la chacra hacer referencia a su primer propietario, el francés Julián Perdriel. Hacia 1832 la finca fue adquirida por sus tíos maternos Mariano y Victoria de Pueyrredón.
[2] Rafael Hernández era hijo de Rafael Pedro Hernández de los Santos e Isabel Pueyrredón Caamaño, hija a su vez de José Cipriano y Marian Manuela Caamaño. Los hermanos Hernández –Pueyrredón tenían una hermana mayor, Eduarda Magdalena.
[3] Al momento de su muerte Rafael estaba preparando una edición comentada del Martín Fierro.
[4] El 23 de mayo de 1870 Rafael Hernández contrajo matrimonio con Anselma Valentina Serantes Pita en la iglesia de Nuestras Señora de Monserrat de Buenos Aires. Tuvieron siete hijos, Sarah Hernández de Cilley fue un activa católica dedicada a obras de caridad.
[5] Rafael Hernández era socio de mérito de la Akademischer Verein Hütte, la asociación de ingenieros berlineses que compiló el manual, que se actualiza desde 1857.
[6] Entre sus obras podemos citar El catastro, tesis presentada para optar al título de agrimensor de la Provincia de Buenos Aires, Facultad de Ciencias Exactas, 1877; Cartas misioneras, Buenos Aires, 1887; Barro inglés. Diez millones, Buenos Aires, 1885; Cartilla taquigráfica americana, Buenos Aires, 1891; Patria y virtud, Provincia de Buenos Aires, 1893; Pehuajo, Nomenclatura de sus calles. Breve noticia sobre los poetas argentinos que en ellas se conmemoran, Buenos Aires, 1896; La verdad electoral, Buenos Aires, 1899; Plantas textiles y su utilización industrial en el pañis, Buenos Aires, 1900.
[7] Rubén Caderón Bouchet, «Una aproximación a Martín Fierro», Anales de la Fundación Elías de Tejada, año III, (1997), pp.141-151.
[8] Leopoldo Marechal, «Simbolismos del Martín Fierro», Fuego y Raya, nº3, (2011), pp.202-222.
[9] Seudónimo de Hippolyte León Denizard Rivail. Existía un fuerte vínculo entre la masonería y el espiritismo; los unía su promoción del liberalismo político. Así Cosme Mariño uno de los fundadores del diario La Prensa de Buenos Aires, Felipe Senillosa (h), fueron otros tantos promotores del espiritismo. Hernández consideraba que el espiritismo tenía dos enemigos: el fanatismo religioso representado por la Iglesia Católica y el materialismo extremo. Rafael Hernández, Masonería y espiritismo, Buenos Aires, 1881
[10] Puiggari fue miembro de la Academia de Medicina argentina desde 1857 y decano de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires. En 1863 publicó Lecciones de química aplicada a la higiene y a la administración para uso especial de los alumnos de la Universidad. En 1883 obtuvo el doctorado en Farmacia.
[11] Rafael Hernández, Arco triunfal de Argentina, Provincia de Buenos Aires, 1890, p. 5.
[12] Norberto Galasso, Prólogo a Osvaldo Guglielmino, Rafael Hernández, el hermano de Martín Fierro, Buenos Aires, Ediciones Colihue, 2011, p. 15.
[13] Rafael Hernández, Pehaujo…, p. 52.
[14] En su tesis sobre el catastro de 1877, Hernández destaca que fue España la primera que lo implementó. En 1575, en tiempos de Felipe II se encargó a Pedro de Esquivel, cronista de Carlos V y catedrático de matemáticas de Alcalá, hacer un reconocimiento de toda la península y una descripción de sus pueblos.
[15] «Antología de poetas hispanoamericanos», Real Academia Española (prólogo y selección de Marcelino Menéndez y Pelayo), Madrid, Tomo IV, pp. CCII-CCIII
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