CARTAS A LA REDACCIÓN

A raíz de las últimas elecciones celebradas en Perú, uno de nuestros lectores nos ha enviado estas líneas

¿Qué persigue Pedro Castillo? ¿Cuáles son los propósitos del ideólogo del partido Perú Libre, Vladimir Cerrón? Lo que siempre ha pretendido conquistar el marxismo: «la abolición de la propiedad privada de los medios de producción» y que «el Estado regule cada actividad humana».

Los potenciales votantes de Castillo, llenos de sanas intenciones pero sin conocer la sutil estrategia del socialismo marxista, están por grabar en la piedra de los países socialistas, el sagrado nombre de nuestra Patria. El pueblo peruano no ignora el fatal desenlace del «Socialismo del siglo XXI». Lo conocemos perfectamente bien.

Primero vendrá la prosperidad económica y una falsa ilusión de crecimiento por medio del Estado Omnipotente. La estatización de los recursos naturales y expropiaciones continuas en sectores estratégicos nos dará una ficticia sensación de ser verdaderamente soberanos. La exaltación del pueblo y la indescriptible euforia de haber logrado el autoabastecimiento, será el discurso que pretenderá convencer a nuestra inteligencia, que la mirada estatista del socialismo es signo inequívoco de progreso.

Pero luego de unos años, se manifestará la intolerancia, la destrucción de la economía popular, el espanto y huida de inversionistas privados, leyes tributarias excesivas y una oferta laboral dinamitada. Veremos el injusto ensanchamiento de las brechas sociales, la pobreza generalizada, el hambre y la inevitable «diáspora peruana».

¡La utopía socialista de querer instaurar el paraíso terrenal es un proyecto anticristiano y que siempre conduce al infierno! Tenemos, aunque nos pese, dos caminos: «conservar el imperfecto, mediocre y opaco modelo económico, además de soportar durante un periodo presidencial la degradación institucional, la incapacidad gubernamental; y perder de manera transitoria nuestra dignidad nacional o ver la gradual e irreversible destrucción del Perú». Dos senderos: ¡Civilización o Barbarie!

Cartas a la Redacción; Alejandro Maldonado (Perú)

 

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Con ocasión de la proximidad del 11 de junio, festividad de Ntra. Sra. de la Capilla, Patrona y Alcaldesa Mayor de la ciudad de Jaén, y la «proximidad de la fiesta del Sagrado Corazón», un querido colaborador hace llegar a la redacción unas líneas de recuerdo de León Herrera y Esteban:

«Nacido en la calle Muñoz Garnica de esta ciudad el día 4 de julio de 1922, en el marco del popular Barrio de San Ildefonso y a escasos metros de la Iglesia Parroquial, hoy Basílica Menor, donde se encuentra la citada Patrona de la que fue gran devoto, pasaría en ella una parte de su vida». Más adelante nos narra su contacto con la Causa, pues «en 1936, una vez iniciada nuestra Cruzada, con tan sólo 14 años de edad se incorporó en Burgos a la Organización Juvenil de Requetés (Pelayos), en la que permaneció durante dos años y que ya se destacaría en el contingente que salió a mediados del mes de agosto de 1936 en dirección Sur hacia Somosierra y con traslado al frente de Guadalajara». Esta conexión con la Causa no fue estéril, alistándose en la Cruzada del 36 como «voluntario en el Regimiento de Cazadores Taxdirt nº 7, con el que combatió y se distinguió activamente en diversos frentes hasta el final de la contienda, especialmente en la campaña de Extremadura, particularmente en el frente de Cabeza del Buey, cuya culminación propició la unión de las dos zonas principales tras el alzamiento e inicio de la Cruzada, el Ejército Norte peninsular y el ejército de África, que facilitó la marcha hacia Madrid».

Tras la guerra ingresó «en el Cuerpo Jurídico del Aire, donde alcanzó el empleo de General Consejero Togado», que equivale a General de División, siendo Asesor Jurídico General del Ministerio de Defensa en 1983. Ocupó también con anterioridad cargos públicos importantes relacionados con el Turismo o las Telecomunicaciones, como Director General de Correos y Ministro de Información y Turismo. Perteneció también «al Colegio de Abogados de Madrid, al Instituto de Cultura Hispánica, a la Academia de la Historia, al Instituto de Estudios Giennenses y a otras muchas instituciones».

Casado con Dña. Teresa Santamaría, «falleció tristemente el día 24 de septiembre de 2003 confortado por el manto de la Patrona que siempre lo arropó».

Cartas a la Redacción; José Calderón y Carmona