Impresiones acerca de los Campamentos Legitimistas de una margarita de ultramar

Tanda de chicas del 20 al 28 de junio

Hace varios años el buen Dios me entregó el inmerecido regalo de conocer a un sacerdote con corazón de padre, exigente y afanoso por el BIEN: el padre Sellas. Su espontaneidad, cariño y empeño despertaron en mi mente y corazón altos ideales.

A mis 18 años, las charlas de aquel pater inquietaron y removieron mis ideas y costumbres liberales, y el modo en el que hasta ese momento había planteado la vida, lo que tenía como consecuencia lógica una ardua batalla en mi ser, porque la lucha por vivir coherentemente con nuestra fe católica necesariamente requiere de sacrificio.

Desde que aquel sacerdote dejó tierras peruanas, el Señor no permitió que todos esos ideales se pierdan o queden dormidos, como siempre no se dejó ganar en generosidad y fue alimentando las semillas sembradas, de forma que estas fueron abonadas y regadas a través de las palabras de otros sacerdotes, el tesoro de los buenos amigos, libros, artículos, videos, etc; así mi conocimiento y adhesión a la Tradición Religiosa y Política se fue acrecentando.

Los sucesos previamente narrados fueron necesarios para que un día de 2025 el pater me preguntara si estaba interesada en colaborar como monitora en los “Campamentos Legitimistas”; mi respuesta fue afirmativa, estaba animosa por colaborar en tan noble misión, y a la vez con cierta expectativa de lo que me esperaba, porque bien sabía que ayudar en la formación de niñas no es tarea sencilla (a pesar de que sea por unos días), y más aún si se tiene como ejemplo a mujeres tan fuertes como las margaritas.

Tiempo después, ya encontrándome en la península, la mañana del 20 de junio de 2026, el equipo a cargo de la organización del campamento afinó los últimos detalles para recibir, por la tarde, a las acampadas en el Monasterio de San Miguel de las Victorias, situado en Priego. Así también, por la noche del mismo día, fue una inmensa alegría reencontrarme después de casi un año con mi gran amiga, Lily Victoria Gutiérrez Tineo, quien también fue parte de esta empresa.

En lo que respecta al día a día del campamento, las jóvenes margaritas, asistíamos al rito inmemorial, en el cual adoramos, agradecimos, suplicamos perdón, e hicimos peticiones a Nuestro Señor. Así también, las homilías estaban dirigidas a apreciar la grandeza del sacrificio del altar.

Por otro lado, en las charlas, el padre Sellas fue explicando, entre otros temas, que no es suficiente con contar con ideas y costumbres buenas, sino que se requiere que estas cristalicen en sanas instituciones (fueros).

A su vez, precisó que “el marco es importante”, para así desarrollar la trascendencia del cuatrilema “Dios, Patria, Fueros y Rey”.  Apuntando que el hombre se desarrolla en comunidad, por lo que es un ser político por naturaleza. El católico, si bien debe crecer en su vida espiritual, a su vez, necesariamente debe ocuparse en la política, para que Cristo reine (no solo en nuestros corazones).

No obstante, en la mayoría de ambientes católicos, al afirmarse ello se cree firmemente que el modo en el que un católico debe involucrarse en la política es formando parte del sistema democrático imperante, y en otros muchos casos, al estimar como “imposible” que el rey legítimo reine, se termina cayendo en el posibilismo. Mas un católico hispano que conoce el origen perverso de este sistema, en consciencia no debe adherirse a este, sino que le corresponde disponer sus esfuerzos en vivir el cuatrilema carlista.

Además de las esclarecedoras exposiciones del pater, las instructoras colaboramos con la parte teórica, tanto al exclamar las consignas en la formación, como al desarrollar la virtud faro del campamento. Recordemos que estos llevaron por título “Cueste lo que cueste”, en cuanto nos lo comunicaron, fui consciente de que el campamento no solo sería para las niñas, sino que de modo personal me ayudarían muchísimo.

Asimismo, como no podía ser de otro modo, la virtud a profundizar elegida fue la fortaleza, inmediatamente vino a mi mente un versículo que aprecio mucho, “MulIerem fortem quis inveniet?” (Mujer fuerte ¿quién la hallará?), la cual después hizo parte de mis consignas.

En esa línea, las charlas referidas a la fortaleza, tuvieron con preámbulo ineludible que la virtud es un hábito operativo bueno; en adición, enfatizamos que las virtudes cardinales son como estrellas sobre las cuales gira la vida moral humana.

A continuación, comentamos el concepto de la fortaleza “virtud cardinal por la cual se refuerza el apetito irascible para tolerar lo desagradable y acometer lo que debe hacerse a pesar de las dificultades”, de ello extrajimos dos acciones imprescindibles para ser fuertes “atacar y resistir”, con el propósito de grabar en la memoria dichos conceptos los relacionamos con ejemplos que las propias niñas mencionaban “despertarse en cuanto suena el despertador”, “comer toda la comida”, “estudiar para un examen”, entre otros.

Oportunamente precisamos que las pasiones, entre ellas el temor, no son buenas ni malas; lo importante es que sean correctamente ordenadas por la razón. De modo que corresponderá huir cuando la razón así lo dicte, mientras que, si se huye de lo que la razón manda soportar, podremos estar pecando.

También, expusimos los vicios contra la fortaleza, es así que por defecto encontramos a la timidez y por exceso a la impavidez y a la audacia.

Personalmente, los momentos que más conservo en mi corazón son: la Santa Misa diaria, que es un precioso tesoro que desafortunadamente no todos tenemos al alcance; las charlas del padre Sellas, quien tiene la facilidad de lograr que se entiendan temas complejos y de transmitir el espíritu combativo; la alegría de las niñas en sus constantes cantos, especialmente al entonar “Qué guapa eres”, “Remírame morena” y “A un requeté”.

Las animosas acampadas nos deleitaron con sus dulces voces en más de una oportunidad: durante los viajes en coche; mientras realizaban el orden y aseo de habitaciones; en la presentación de fuegos por la noche, e incluso durante el paseo por las calles de Guadalajara, bello y melodioso cuadro que llamaba la atención de los transeúntes, quienes se detenían a apreciar lo que en la actualidad es cada día más escaso ver: varias niñas juntas, vestidas modestamente y con boinas blancas.

Le agradezco al Buen Dios la realización de estos campamentos y el haberme hecho participe de los mismos, pues ha sido una oportunidad de concretizar las buenas ideas que tenemos los carlistas, es decir, hacerlas vivas.

En ese sentido, los “Campamentos Legitimistas” no solo forjaron a las niñas, sino a todas las personas a cargo, puesto que exigía la entrega de cada uno, lo cual es mucho más llevadero si se tienen constantemente presentes los altos ideales y que hacemos todo esto, desgastándonos, cueste lo que cueste, por el reinado social de Cristo.

En el caso particular de las instructoras, nuestro compromiso debía materializarse al ser las primeras en cumplir con el horario, en la vestimenta, comportamiento, al estar pendiente de cada una de las niñas, y al corregir a las niñas.

En mi caso, durante esos días, he recibido más de lo que he dado. Terminaba el día cansada, sin embargo, me encontraba muy contenta de poner mi casi nada para que Él ponga su todo.  Esta hija única, pudo tener una muy sutil probada de lo que implica ser madre y educadora, además de tener que serlo de varias niñas con distintas cualidades y temperamentos. Constantemente resonaba en mi mente la palabra abnegación, ese negarse a uno mismo, que toda madre conoce muy bien; y, además, que en todo momento debemos acudir al mejor Maestro, especialmente cuando percibimos nuestras fuerzas superadas o cuando la incertidumbre acecha.

Finalmente, me hace ilusión que los “Campamentos Legitimistas” se repitan cada año – tengamos presente esta intención en nuestras oraciones – para que así más margaritas y pelayos, inicien o complementen su formación y al mismo tiempo se creen estrechos vínculos de amistad.

Así también, extiendo la invitación a los miembros de la Comunión Tradicionalista a ofrecerse a ayudar en la organización de los próximos campamentos, que el Buen Dios todo lo tiene en cuenta.

¡Porque quien se afana por el BIEN, obtiene frutos espléndidos!

Mariana De Los Angeles Quispe Verástegui, Margaritas Hispánicas

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