Seminci. Del cine religioso al «cine de autor»

Algo muy alejado de sus orígenes, cuando se llamaba Semana del Cine Religioso, se celebraba durante la Semana Santa

Cada año por estas fechas se dice que Valladolid se viste de gala. Hoy toca hablar del que muchos paisanos consideran el evento del año, la Seminci o Semana Internacional del Cine de Valladolid.

Los hoteles se llenan y magníficos teatros locales como el Calderón o el Carrión proyectan cientos de muestras cinematográficas; vienen celebridades del espectáculo, se votan películas y se entrega el galardón de la Espiga de Oro en una gala. Este hecho llena de orgullo a las instituciones, la prensa, los empresarios y la ciudadanía local.

Orgullos aparte, habría que tener en cuenta que este cine normalmente está fuertemente marcado por una brecha estética e intelectual respecto al público medio local, y está principalmente orientado al nicho de expertos que Valladolid acoge en estos días. Algo muy alejado de sus orígenes, cuando se llamaba Semana del Cine Religioso, se celebraba durante la Semana Santa, no era competitivo y trataba, con bendición eclesiástica, de transmitir a todo el público valores morales y espirituales desde la sana doctrina.

Las temáticas de una porción nada desdeñable de las películas que viene ofreciendo la Seminci durante estos últimos años pueden ser consideradas como ajenas, cuando no elitistas. Hay muchos casos en los que estas películas —aún con un lenguaje cinematográfico bastante peculiar— tienen un claro sesgo ideológico, y en el peor de los casos son un auténtico escaparate de los horrores del cine actual, con «moralejas posmodernas».

Con sentido crítico y siempre evitando películas que puedan ser moralmente malas, perturbadoras o dañinas, sabemos que hay ciertos metrajes que pueden resultar interesantes de ver, por el interés que las temáticas abordan y el debate entre los espectadores que puede suscitar desde las virtudes cristianas —aunque sea por su ausencia en el guión—. Este año el espectador podrá discriminar entre algunas opciones en torno a la familia (relaciones, afecto, moral, reconciliación y entrega), la identidad (raíces y desarraigo, pertenencia y sentido de comunidad), las cruces (sufrimiento, exclusión, marginalidad y caridad), los conflictos (guerras, política internacional, colonialismo), la adolescencia (formación del carácter, vulnerabilidad) y la dignidad de la persona.

Javier S. Molina, Círculo Tradicionalista Lirio y Burgoa

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