La nota doctrinal Mater Populi fidelis «sobre algunos títulos marianos referidos a la cooperación de María en la obra de la salvación» del hoy Dicasterio para la Doctrina de la Fe de Víctor Manuel Fernández ha despertado ya en sus primeras horas de divulgación numerosas reacciones entre los católicos. Más allá de guiños ecuménicos e inoportunos juicios de oportunidad, nosotros no podemos sino congratularnos de ver al purpurado argentino militando súbita y sorpresivamente en las filas del tradicionalismo.
En efecto, entre aquellos guiños y juicios, que por ahora dejaremos al margen, descuella en el numeral veintidós de dicha nota doctrinal una afirmación que bien merece un puesto de honor en el Magisterio reciente de la Iglesia: «Cuando una expresión requiere muchas y constantes explicaciones, para evitar que se desvíe de un significado correcto, no presta un servicio a la fe del Pueblo de Dios y se vuelve inconveniente». Rectificar es de sabios y, también, de cardenales.
¡Ah, cuántos católicos temerosos de Dios que han visto sus conciencias amenazadas bajo la férrea bota de la Inquisición postconciliar pueden hoy respirar tranquilos! ¡Por fin la «libertad religiosa», la «sana laicidad», la «subsistencia» y tantas otras expresiones, ocasión de interminables querellas, quedan hoy definitivamente encerradas en el cajón de la inconveniencia! Demos gracias a Dios y a la Santísima Virgen María, Corredentora.
Manuel Sanjuán, Círculo Cultural Juan Vázquez de Mella
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