El pasado viernes, a través de su cuenta de X, el primer ministro israelí lanzó graves palabras intimidatorias contra España, advirtiendo que pagará «un precio inmediato» al querer «librar una guerra diplomática» contra el Estado judío de Palestina.
Según declaraciones del mandatario se calumnia a los soldados judíos y a la vez se los califica de «héroes» y declara que son los «soldados del ejército más moral del mundo».
La respuesta del jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha sido pedir a la Unión Europea que suspenda el acuerdo de asociación con Israel ante las violaciones «flagrantes» del derecho internacional y avisa que «No permitamos una nueva Gaza en el Líbano». Por su parte, José Manuel Albares, ministro español de Asuntos Exteriores, ha contestado que las ofensas por parte de los miembros del gobierno sionista «son una vez más absurdas y calumniosas».
El ejecutivo israelí tomó la decisión de expulsar a los representantes españoles de Kiryat Gat, que es el Centro de Coordinación Cívico-Militar (CMCC, por sus siglas en inglés), un complejo multinacional localizado, no en Israel, sino en Gaza (Palestina) desde el pasado noviembre para que se pudiera llevar a cabo el plan de Paz para la zona y que por las flagrantes violaciones de todos los acuerdos por parte del gobierno sionista no se puede llevar a término la reconstrucción de la franja de Gaza.
No es nuevo que la familia Netanyahu (rectius Mileikowsky) profiera insultos contra España. Ya su padre, Benzion, historiador, vertió escritos atacando la obra por asegurar la Unidad Católica y alimentando la Leyenda Negra. Más sin duda, debería demostrar mucha más valentía el Gobierno español retirando de una vez la legación diplomática de Tel Aviv y dejar el Consulado de Jerusalén Este como la única legación. El Estado Español sólo reconoce al Estado judío desde 1986, pero durante décadas el Gobierno español mantuvo la decisión de no reconocer el origen de este Estado terrorista.
Agencia FARO
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