El pasado 12 de abril se desarrollaron las elecciones peruanas para poder elegir al presidente de la República, además de los dos vicepresidentes, los senadores nacionales y regionales, diputados y los representantes del Perú ante el Parlamento Andino.
A horas de la mañana de ese 12 de abril las primicias de los medios de comunicación fueron las siguientes: decenas de mesas en Lima Metropolitana no habían sido habilitadas. Muchas de estas esperaron hasta las 2 de la tarde para poder estar operativas. En ese lapso el ciudadano tuvo que esperar indebidamente hasta que la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) pudiera improvisadamente gestionar la habilitación de la mesa y así poder hacer efectivo su derecho al voto. Sin embargo, algunos centros electorales de los distritos de San Juan de Miraflores, Lurín, Pachacamac y el extranjero se quedaron sin poder habilitar ninguna mesa dada la falta de material. Este material tenía como fecha límite para su entrega el sábado 11 de abril, sin embargo, debido a la incapacidad de la ONPE para poder gestionar la logística, el material nunca llegó a esos colegios. Aproximadamente 63 000 peruanos se quedaron sin votar, número considerable teniendo en cuenta que Pedro Castillo, ex presidente del Perú, ganó en la segunda vuelta de las elecciones de 2021 a Keiko Fujimori por una diferencia de 44 263 votos.
En consecuencia, se extendió la votación hasta el día 13 de abril para las mesas que no pudieron habilitarse, algo que no había tenido precedente. Definitivamente, estos votantes no tuvieron las mismas condiciones comparado a los que lo hicieron el primer día dado que a pesar de extender el horario de votación al día siguiente, la ONPE no reprogramó la publicación de resultados electorales ya sea por encuestadoras o por ellos mismos (conteo oficial de votos). Por lo cual, esos 63000 peruanos han votado sabiendo qué candidatos iban primeros condicionando su voto, dada la información ya disponible. No obstante, esta no es la única polémica de este proceso.
Se llegó a saber que 4 actas del Colegio I.E. Los Próceres 6082, local de votación asignado a la persona que suscribe el presente texto, fueron dejadas en la calle quedando en descubierto la paupérrima organización e improvisada logística de la entidad encargada de organizar estas elecciones. Además, la misma ONPE tuvo que retractarse al desmentir las declaraciones de su propia funcionaria donde esta decía que el material dejado en la calle contaba con resguardo policial. El hecho de que no lo estuviera es una grave afectación a la cadena de custodia del material electoral y, además, esta incidencia aviva la desconfianza de la población con esta entidad, al saber que una de sus funcionarias ha dado declaraciones falsas. Asimismo, se añade a las irregularidades el hecho de que la misma ONPE denunció la desaparición de 8 actas pertenecientes al distrito de San Juan de Lurigancho y también comunicó que 17 mesas de sufragio del distrito de Magdalena del Mar perdieron el conteo digital de los resultados al extraviar los dispositivos USB que los contenían. En esa misma línea de acontecimientos, un conocido canal de televisión local dejó al descubierto que la ONPE contrató improvisadamente a una empresa de taxis para poder trasladar actas impugnadas y observadas en el distrito de Villa María del Triunfo. Todo esto demuestra que estos defectos graves de gestión no fueron hechos aislados.
A la fecha de hoy (21/04/2026), los resultados al 93.894% de escrutinio muestran a Keiko Fujimori ya en segunda vuelta con el 1er puesto. Además, existe una pequeña diferencia de 15471 votos entre Roberto Sánchez (2do puesto) y Rafael López Aliaga (3er puesto). Definitivamente, estos acontecimientos, adicionados a una diferencia tan reducida, lo único que hace es atizar el fuego para que Rafael López Aliaga tome el discurso de una elección ilegítima. El día 19 de Abril, el candidato derechista presidió una marcha multitudinaria en el Campo de Marte de Jesús María para denunciar y protestar frente al fraude electoral que este mismo candidato y tantos peruanos reclaman. Estas demandas no son recientes, ya el candidato Lopez Aliaga viene denunciando fraude desde las elecciones de 2021 donde las acusaciones de irregularidades no fueron la excepción. Ante resultados tan apretados, esta reclamación va generando mayor suspicacia y reconocimiento. Cabe recalcar que los planteamientos por partidos políticos para anular estas elecciones por estos graves errores del ente electoral cada vez son más. Además de López Aliaga, candidatos como Wolfgang Grozo e incluso el mismo candidato APRISTA Enrique Valderrama han pedido la anulación de los comicios. No podemos dejar de lado a Ricardo Belmont (5to puesto) que se une a las demandas por elecciones fraudulentas. Es de resaltar que el abogado del partido que se encuentra en el segundo puesto, Juntos por el Perú, reconoció que existen irregularidades en estas elecciones a pesar de que los resultados y las tendencias lo ponen en segunda vuelta
La veracidad de un fraude electoral es un tema que genera preocupación, pero sin lugar a duda, podemos llegar a la conclusión que el culpable de estos reclamos es la misma Oficina Nacional de Procesos Electorales la cual gracias a su pésima gestión continúa desacreditando y deslegitimizando los procesos electorales. El escándalo es de tal magnitud que el jefe de la ONPE, Piero Corvetto, ha renunciado a su cargo y está siendo investigado actualmente por la Fiscalía por la polémica en cuestión. Las irregularidades presentes en esta elección nos siguen dejando evidencia de los defectos del sistema para poder tener procesos transparentes, gestiones adecuadas, conteos diligentes y resultados que realmente muestren la realidad. Se ha puesto al descubierto la incapacidad de la democracia mediante sus propias entidades encargadas para llegar a su tan anhelado -y muchas veces inalcanzable- ideal: garantizar que el conteo real refleje el voto de la mayoría. Al fin y al cabo, la patria peruana y su gobernabilidad es la verdaderamente perjudicada por todos estos eventos, que son un eslabón continuo al depender de la falacia de la representación en masa.
AGENCIA FARO, Perú. Guillermo Torres
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