Exposición blasfema en la Universidad de Lima

La obra fue retirada a pocos días de su inauguración tras el pedido de una estudiante de la misma casa

El lunes 9 de junio de 2025 se inauguró, en el vestíbulo del pabellón A1 de la Universidad de Lima (Perú), una exposición de trabajos realizados por alumnos de la Facultad de Comunicación bajo el rótulo «La Fábrica Comunica», cuyo propósito, como se lee en una publicación oficial, es «… reconocer los mejores trabajos de la Facultad de Comunicación», así como «… aplaudir las ideas que inspiran y motivan a seguir creciendo». Como parte de la exposición, se mostró la colección fotográfica titulada «Franatismo», obra del alumno Mateo Aguinaga Gutiérrez y supervisada por la docente Ana Lía Orézzoli Pinillos, del curso Taller de Fotografía.

La Fábrica Comunica dividió sus espacios de la siguiente manera. Al centro del vestíbulo se ubicaron, en grandes ilustraciones verticales y uno frente al otro, la presentación del evento y un primer grupo de trabajos. Sobre ellos, un segundo grupo a lo largo del balcón del primer piso. Dado el orden en que fueron dispuestas, las muestras del balcón resultaron, quizá, un tanto más fácil de contemplar: en vez de caminar en zigzag entre cartones por la planta, bastaba alzar algo la mirada para poder ver las obras entre las que se encontró la del señor Aguinaga.

«Franatismo» constaba de un texto y, cuanto menos, cinco fotografías. Todas ellas ofrecían representaciones que pueden ser calificadas justamente de blasfemas. El referido texto, de lenguaje cargado, es, sin embargo, de concepto claro: la intención no fue otra que ridiculizar símbolos católicos reemplazando su sentido religioso por uno esmeradamente rendido ante las bajas pasiones, que hace objeto de idolatría.

De distintas maneras, así, dio muestra el autor de las ofensas de las que se valió para llevar adelante su mensaje pretendidamente crítico, como luego explicó a un medio local. En efecto, afirmó que su trabajo «fue producto de una investigación», «no pretendía ofender ni incitar al odio», y que el retiro de su obra y la posible censura de otras similares a futuro es «terrible para la investigación». Pero, al explicar el sentido de su obra, lo delatan sus propias palabras. No se necesita, pues, un debate para determinar qué fueron todos aquellos insultos a Dios y a Su Iglesia. Es evidente que no ha contemplado el señor Aguinaga, como no lo contempla la mente liberal, el orden al que tienden las cosas por su propia naturaleza, y al cual está sujeta la moral. Visto así, su propuesta heterodoxa no tuvo nunca, por ello, derecho alguno de exhibirse al público.

Así, ¿se necesita un debate, como querría el señor Aguinaga, para determinar qué son tan graves burlas a la Eucaristía y a María Santísima? Lo que no contempla el señor Aguinaga, como no lo contempla la mente liberal, es que hay un orden según el cual las cosas se disponen por su propia naturaleza, y una moral que a él se sujeta. Visto el objeto, su propuesta heterodoxa no tuvo nunca, por ello, derecho alguno de exhibirse al público.

Si esta tristísima cadena de vejámenes es muestra del tipo de «investigación» que, como menos, es suficientemente reconocida al nivel docente como para estar entre los mejores trabajos de la Facultad, no se sorprenda el lector cuando sepa que la obra fue retirada tan solo el viernes 13 de junio, después de que una petición en la plataforma digital Change.org, iniciada por la alumna Micaella Monge, llamara la atención de las autoridades. Pero el hecho de que se haya permitido levantar, en primer lugar, tal laberinto de sensualismo y desorden como lo es La Fábrica Comunica, nos señala ya el carácter de la reacción. Una vez más, el compromiso está con las sensibilidades heridas, y no con la Verdad.

La universidad peruana nos da, este 2025, una segunda muestra del decadente estado en que se encuentra. Pues, además de que repugna por su carácter blasfemo, deja al descubierto el vacío intelectual en el que crecen sus alumnos. El paisaje es desolador.

Julio César García Mendiola, Círculo Blas de Ostolaza (Lima, Perú)

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