«Estereotipos centrales»

Palacio de los Capitanes Generales, Guatemala

Parto reconociendo lo obvio, muchos en Sudamérica tenemos poca o nula información en lo que respecta a América Central, poco sabemos de su historia y de su cultura. Para muchas personas, los territorios que alguna vez conformaron la Hispanidad en nuestro continente, empiezan con Méjico luego baja a una serie de países con poca superficie territorial para posteriormente llegar a América del Sur y terminar en los gélidos hielos de la Patagonia.

Hace poco un ex director general de la Policía de Investigaciones señaló respecto al aumento de la tasa de homicidios en Chile que: «hasta hace un tiempo atrás había violencia, pero la violencia no estaba dada en esto del respeto a la vida, yo creo que nosotros como país tenemos un respeto a la vida en otro ámbito, sin embargo, nos hemos ido centroamericando, porque en Centro América el respeto a la vida es bastante relativo» (sic).

Más allá de la situación de criminalidad en Chile, llama la atención la carga negativa con la que se asocia a Centroamérica ¿es que acaso tanto daño hizo el liberalismo a los territorios de la ex Capitanía General de Guatemala? Aunque me temo que la respuesta sea afirmativa, me niego a reducir a Centroamérica a un mero territorio de paso de inmigrantes hacia los Estado Unidos controlado por «maras».

Lejos parecen haber quedado los días en que asociábamos a los centroamericanos como gallardos guerreros que siguiendo sus raíces hispanas derrotaron la intentona del filibustero Willian Walker de crear un estado cuasiconfederado y esclavista en Nicaragua o cuando Nicaragua recuperó para sí los territorios del ex protectorado británico de Mosquitia.

En Hispanoamérica, los chilenos fueron criados durante siglos con la creencia de que eran «Los ingleses de América», Uruguay se consideraba la «Suiza de la América» y también se decía de algo de cuantioso valor bien valía «un Perú o un Potosí». En vez de crearnos y creernos estereotipos en que unos somos mejores que otros, bien sería que rindiésemos culto a nuestros progenitores comunes: nuestro padre español y nuestra madre indígena.

Esteban Menéndez, Círculo Cultural Antonio de Quintanilla y Santiago.