La simplicidad del Carlismo

S. A. R. Don Sixto Enrique de Borbón acudiendo a presidir la fiesta de los Mártires de la Tradición de 2013. Agencia FARO.

Las doctrinas del Carlismo pueden parecer complicadas y profundas al lector a primera vista, puesto que el Carlismo fue en primer lugar la vida de la Cristiandad en las Españas, luego un conflicto dinástico que enfrentó a los españoles contra la revolución, que desembocó en tres guerras carlistas durante el XIX. Con el afán de no perder la vivencia de la Cristiandad, y trabajar por la restauración de la España Tradicional, los carlistas iniciaron un desarrollo doctrinal de la política católica que recogía aquella vivencia de nuestros antepasados.

Una de las razones por las cuales esta reacción política persiste por más de 180 años es la vida cristiana de los carlistas. Una vivencia que se caracteriza por su simplicidad. El carlista busca en primer lugar cumplir los preceptos de la ley de Dios como un deber no sólo individual sino al mismo tiempo social, que se basa en el mandamiento que Nuestro Señor nos dejó: «Amaos los unos a los otros como Yo os he amado».

Se diferencia de los movimientos políticos liberaluchos de la democracia, a que se adhieren las personas en busca de intereses personales, fama y gloria. El Carlismo se caracteriza por ser una comunión política donde se adhieren las personas por verdadero amor a Dios, amor al Rey Legítimo, y amor a los demás como hermanos. Sería como extender la vivencia familiar donde el Rey es Padre y los demás miembros son hermanos, unidos en caridad cristiana.

Cuando se conoce a un carlista, siempre se verá una verdadera lealtad y amor a S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón, y se unirán a él a conspirar para implantar el Reinado de Cristo sobre cada uno de nuestros reinos. El carlista se adhiere a la causa por caridad, sin buscar honores ni prestigios. Ésa es la razón por la cual es un cuerpo político que perdura a pesar de las crisis por las que ha pasado. Hoy cada carlista en toda la Hispanidad puede decir con verdadera caridad: ¡Viva Dios! ¡Viva el Rey Legítimo! Y ¡vivan las Españas!, donde verdaderamente Cristo Reine.

Miguel Angel Rojas Romero, Círculo Tradicionalista Nuestra Señora de la Asunción del Paraguay