Vacas y curas guerrilleros

Escena de «Errementari», de Paulo Urquijo (2017)

A finales de la década de los 80′, volvemos a ver un importante número de películas con temática o trasfondo carlista. A diferencia de los filmes de la plenitud del siglo XX, se pierde cualquier unidad de estilo y la disparidad notable.

Podrán apreciar que cada película tiene un formato y unos propósitos peculiares. El mismo carlismo será también tratado de manera muy diversa en cada una de ellas. La primera de que podemos hablar es Crónica de la guerra carlista, de 1988, dirigida por José María Tuduri.

Corre el año 1922 y Policarpo Amilibia, director del periódico bilbaíno liberal, e Inaxio Zatarain, ex-voluntario carlista, rememoran sus tiempos de juventud, cuando ambos participaron en la última Guerra Carlista.

El primero fue enviado por su periódico a los frentes de la guerra en 1872. De nuevo en Bilbao, fue testigo del sitio de la villa por las tropas carlistas. Levantando el sitio, Policarpo regresó al frente como corresponsal del ejército liberal, hasta el fin de las hostilidades.

Mientras, el segundo comenzará su narración recordando cómo ingresó en la guerrilla, incitado por el ambiente de las provincias vascas tras la revolución de 1868. Inaxio se incorporó en un batallón del ejército regular carlista hasta el final de la guerra, en febrero de 1876.

La primera película que refleja el carlismo en la siguiente década es La punyalada, estrenada en 1990 y dirigida por Jorge Grau. Se trata de una adaptación de la novela de Marià Vayreda.

Narra una historia de bandolerismo en la zona norte de Cataluña durante el siglo XIX, justo después de la última guerra carlista. Dentro de este ambiente se desarrolla una historia de rivalidad entre Alberto e Ibo, que pretenden a la misma mujer, Coral.

Poco antes de la boda entre Alberto y Coral, Ibo secuestra a la chica y mata a su padre. Entonces, Alberto sólo vivirá para rendir cuentas con Ibo.

Mejor o peor, no se puede seguir sin mencionar Santa Cruz, el cura guerrillero (1991). Está dirigida por José María Tuduri y recrea las aventuras y desventuras de Santa Cruz, célebre sacerdote y guerrillero carlista.

Santa Cruz organizó una partida de guerrilleros que atacó sin desmayo a las fuerzas liberales. La trama nos presenta a Juan Auzmendi, un sacristán de un pequeño pueblo que decide emigrar a América en busca de nuevos horizontes.

De gran reconocimiento pero de repelente final, Vacas (1992), de Julio Medem, cuenta una historia genealógica que arranca en el año 1875, en una trinchera de la Tercera Guerra Carlista.

Allí, un aizkolari (leñador) consigue salvar su vida embadurnándose con sangre de uno de los muertos, y dejándose apilar con los cadáveres de sus correligionarios derrotados. Aunque consigue salvar la vida in extremis, una vaca le causará una sensación obsesiva.

A partir de entonces se creará una historia de relaciones conflictivas y apasionados entre dos familias de las Vascongadas, bajo la mirada impasible de tres generaciones de vacas.

En los últimos años podemos mencionar algunas obras como Erremanteri (2017). Es una película dirigida por Paul Urkijo Alijo que conjuga el terror gótico y la fantasía, con evidentes trazas de humor. La trama se sitúa en el año 1835, en la provincia de Álava, durante la Primera Guerra Carlista.

En ella, Patxi, el herrero, es capturado por el ejército isabelino y mandado ejecutar con el resto de sus compañeros. Sin embargo consigue salvarse de la muerte con la ayuda de un demonio.

Años más tarde, un investigador tiene conocimiento de que unos aldeanos cuentan terroríficas historias sobre este herrero, relacionadas con robos, asesinatos y pactos demoníacos. Una niña huérfana, llamada Usue, será quien, por casualidad, consiga colarse en la misteriosa herrería, destapando la terrible verdad que esconde Patxi el Herrero.

Este recorrido debe acabar necesariamente en Handia, éxito del 2017. Dirigida por Aitor Arregi y Jon Garaño, está inspirada en hechos reales. Martín, tras luchar por la Santa Causa en la Primera Guerra Carlista, regresa a su caserío familiar en Guipúzcoa.

Allí descubre con sorpresa que su hermano menor, Joaquín, ha crecido hasta convertirse un gigante de cerca de 2 metros y medio. Convencido de que todo el mundo querrá pagar por ver al hombre más grande del mundo, ambos se embarcan en un largo viaje por Europa en el que la ambición, el dinero y la fama les cambiarán para siempre.

La película recoge el hecho real e ignominioso de que la usurpadora Isabel (mal llamada «la II») lo llamó a la Corte para contemplar sus atributos masculinos.

El cine, al igual que la historiografía, no suele hacer justicia a una España inmemorial, cuya sangre es el Carlismo. Tampoco a sus gestas ni a sus enseñanzas. Sin embargo, en ocasiones se cuela un reflejo de verdad en escena.

FARO/Margaritas Hispánicas. M. D. Rodríguez Godino.