Los pecados pasados hacen cepo en Ceuta sobre la triste carne de España. Ciertos errores se pagan, y se pagan caros. Su efecto se muestra en la falta de capacidad de acción española en esta nueva tesitura.
La reciente invasión de Ceuta, la operación híbrida de Marruecos empleando civiles, no es un acontecimiento casual ni nuevo. Es un paso más en una estrategia que se aprovecha de ciertas debilidades españolas en materia política, económica y militar.
Es preciso conocer esas carencias para poder eliminarlas y suplirlas. Y en esto, la raíz de esas debilidades estriba en el sometimiento a la OTAN y a la Unión Europea.
La OTAN es la herramienta crucial del dominio yanqui en el mundo, y el único modo de estar admitido es el cipayismo. En el caso español, significó no sólo atarnos las manos con la presencia militar estadounidense. Sobre todo, la conversión de nuestro ejército y armada en un disminuido contingente de unas pocas divisiones. Que, en lo mejor que tiene, se halla desplegado en las fronteras de la OTAN con Rusia.
Este desempeño, que compartimos con casi todos los miembros de la coalición, ha paralizado cualquier modernización de las estructuras y armamento de nuestras fuerzas armadas. Los últimos tratos cerrados bajo Rutte es un buen ejemplo de que sólo se nos reserva comprar armamento obsoleto y de segunda categoría a precio de oro, comprometiendo grandes partidas de nuestro presupuesto público. Que decir de las donaciones milmillonarias que hemos entregado a Ucrania, cuando padecemos la amenaza en el sur desde hace décadas. Incluso las innovaciones en desarrollo de drones, además de ir a rebufo, son subdelegadas y perfectamente subordinadas a los intereses yanquis contra Rusia, una guerra en la que no se nos ha perdido nada.
La UE redondea el dominio yanqui sobre el Viejo Mundo, y además impuso a España obediencias delegadas. Como Alemania, que apoyó el golpe separatista del catalanismo en 2017. Reino Unido, que aunque salió hace algunos años, ha hostigado a España desde su ocupación gibraltareña, y parece que prefiere a los marroquíes como compañeros para controlar el Estrecho; o Francia, que tradicionalmente apoyó a Marruecos en sus intereses europeos contra España. Qué decir de la influencia detectada de la Mocro Mafia sobre los órganos decisorios de la UE.
Pero la esclavitud principal que nos procuró la UE es perder la libertad monetaria, con la unificación empobrecedora del euro. Y libertades aduaneras cuya aplicación es o más compleja ahora o imposible. Sin olvidar los acuerdos comerciales de la UE con Marruecos a que, en teoría, ha de someterse España.
Por otra parte, contrasta la condición que mantiene Marruecos de niña de los ojos para EE.UU., la UE es Israel, de la que hablaremos pronto.
Todos estos aspectos es preciso conocerlos para identificar las acciones posibles y eficaces contra Marruecos. Que existen, están en nuestra mano. Y también para conocer qué realidades constriñen a España, para liberarnos de ellas y poder movernos con holgura.
Roberto Moreno, Círculo Antonio Molle Lazo de Madrid
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