España contra Europa (II)

LOS ESPAÑOLES COMBATIERON LA EUROPA MODERNA, LA EUROPA LAICA QUE VENÍA, SIEMPRE EN DEFENSA DE LA CRISTIANDAD QUE AGONIZABA

La rendición de Breda, Velázquez

Europa es el producto de la quiebra de la Cristiandad, una civilización enemiga con principios opuestos a los de la civilización católica. Si la Cristiandad fue esa civilización ordenada hacia Dios de la tradición, Europa es la civilización antropocéntrica de la Revolución.

No es, por tanto, su continuidad, sino que con su entraña dialéctica Europa consiste en la negación de la Cristiandad. La Cristiandad medieval quedó rota, deshecha. Sin embargo, la ciudad católica halló un heredero y un paladín en las Españas, la Monarquía católica.

¿Qué fueron las Españas en aquella tesitura? En palabras de Elías de Tejada, una Christianitas minor y «de reserva, retaguardia, fronteriza, arisca e indomable» ante el avance de la herejía y el germen de la Revolución.

Como comunidad política católica, la Monarquía era un orden compuesto por «un puñado de reinos capitaneados por Castilla». Un orden sobre unos principios comunes y unos fines tan propios como comunicados. Así, estaban unidos férreamente 1) en la misma misión de servicio a Dios y 2) en la lealtad al servicio del mismo rey. Este nervio esencial, que fue la Cristiandad (como Christianitas maior), que fue la Monarquía católica (como Christianitas minor), lo es la Comunión Tradicionalista (Christianitas minima). Con más o menos perfección, lo son todos aquellos restos de cristiandad que sobreviven como cristiandades mínimas, como resto fiel.

Esa misión y ese empuje, frente a la monstruosa modernidad y la Revolución, pudo España afrontarla como continuación de la gesta de la Reconquista. Merced a ella tiene la lucha y el carácter español ese aire fronterizo, arisco e indomable en la prosecución de su misión.

Con ese espíritu, los españoles combatieron la Europa moderna, la Europa laica que venía. Siempre en defensa de la Cristiandad que agonizaba, brindándole una continuidad. Así llevó a cabo una defensa del sentido cristiano de la vida, esto es, de la organización social cristiana y natural, sobre la unidad de religión, y basada en derechos y libertades concretas frente al llamado derecho nuevo.

Roberto Moreno, Círculo Antonio Molle Lazo de Madrid

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