La consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María

Ayer 15 de marzo de 2022 la Oficina de prensa de la Santa Sede anunció que el Papa consagrará Rusia y Ucrania al Corazón Inmaculado de María. Proponemos la lectura del artículo que publicamos a continuación, aunque recordamos previamente las condiciones para la consagración de Rusia que la Virgen reveló en Fátima a la Hna. Lucía y que reiteró después en la gran visión trinitaria de Tuy: «ha llegado el momento en que Dios pide al Santo Padre que haga, en unión con todos los Obispos del mundo, la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón, prometiendo salvarla por este medio. Son tantas las almas que la justicia de Dios condena por pecados cometidos contra Mí, que vengo a pedir reparación; sacrifícate por esta intención y reza».

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El Sacerdote novohispano Agustín Fuentes, tras entrevistarse a finales de Diciembre de 1957 con Sor Lucía en su calidad de Postulador Romano para la causa de beatificación de Francisco y Jacinta, recorrió su tierra (con plena autorización de la Jerarquía episcopal) impartiendo en diferentes sitios una conferencia relativa a esa entrevista, y en donde recogía, entre otras cosas, la siguiente advertencia de la vidente de Fátima: «Dígales [a todos los hombres], Padre, que la Santísima Virgen, repetidas veces, tanto a mis primos Francisco y Jacinta, como a mí, nos dijo: Que muchas naciones de la Tierra desaparecerán sobre la faz de la misma, que Rusia sería el instrumento del castigo del Cielo para todo el mundo si antes no alcanzábamos la conversión de esa pobrecita nación». El Padre claretiano Joaquín M.ª Alonso (experto en Fátima por su labor de recopilación de toda la documentación relativa a esta materia por encargo del Obispo de Leiría Joao Venancio en 1966), señala que el texto de la conferencia «no contiene nada [condenable, sino] una doctrina muy apta para edificar piadosamente al pueblo cristiano» (La verdad sobre el Secreto de Fátima, 1976).

Ciertamente, la Hna. Lucía no decía nada distinto al Mensaje tradicional de Fátima. Recordemos que, en la visión de la tercera parte del Secreto publicada en el año 2000 por el Vaticano, se describía a un Papa atravesando «una gran ciudad medio en ruinas» y «rezando por las almas de los cadáveres que encontraba por el camino», antes de caer muerto él mismo por los tiros de un grupo de soldados junto con otros mártires eclesiásticos y seglares. Sor Lucía –probablemente en contestación a una consulta sobre la interpretación de esta visión– decía lo siguiente en carta dirigida al Papa Juan Pablo II (12/05/1982): «La tercera parte del secreto: Se refiere a las palabras de Nuestra Señora: “Si no, extenderá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, y el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas” (13-VII-1917). La tercera parte del secreto, que tanto ansiáis conocer, es una revelación simbólica, que se refiere a este fragmento del Mensaje, condicionado, a si sí o si no, nosotros aceptamos o no lo que el Mensaje nos pide: “Si atendieran Mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, extenderá sus errores por el mundo, etc.”. Porque no hemos atendido a esta llamada del Mensaje, verificamos que él se ha cumplido. Rusia fue invadiendo el mundo con sus errores. Y si no vemos todavía el hecho consumado del final de esta profecía, vemos que para allí avanzamos a pasos agigantados».

Es importante subrayar que, de acuerdo con el Mensaje de Fátima, la previa conversión de Rusia es condición sine qua non para la consiguiente paz mundial (la genuina paz cristiana tal como la da Cristo). A este respecto, aclara el P. Alonso (op. cit.): «Lucía ha pensado siempre que la “conversión” de Rusia no se entiende sólo de un retorno de los pueblos de Rusia a la religión cristiano-ortodoxa, rechazando el ateísmo marxista y ateo de los soviets, sino que se refiere pura y llanamente a la conversión total e integral de un retorno a la única y verdadera Iglesia, la católica-romana». Para un español resulta fácil entenderlo, si recuerda que no sería muy distinto a la abjuración de la herejía arriana de nuestros antepasados que abrazaron la Fe verdadera.

D. Javier I, Rey de las Españas, consagra a la Familia Real y a todas las familias legítimas españolas, al Inmaculado Corazón de María, el 8 de Diciembre de 1967. Revista «Montejurra».

Es patente la relevancia que ha cobrado Rusia en los designios del Cielo. En carta a su confesor el P. Gonçalves S.J., decía la Hna. Lucía (18/05/1936): «íntimamente he hablado a Nuestro Señor del asunto y hace poco le preguntaba ¿por qué no convertía a Rusia sin que Su Santidad hiciese esa consagración? – Porque quiero que toda mi Iglesia reconozca esa consagración como un triunfo del Corazón Inmaculado de María, para después extender su culto, y poner al lado de la devoción de mi Divino Corazón, la devoción de este Inmaculado Corazón. […] Ora mucho por el Santo Padre; él ha de hacerla [la consagración], pero será tarde; sin embargo el Inmaculado Corazón de María ha de salvar a Rusia, [ella] le está confiada». Es por ello que Sor Lucía siempre tuvo un especial amor a Rusia, como lo declara, p. ej., en una Carta a una señora rusa residente en Francia (03/07/1950): «Sé que el Pueblo Ruso es grande, noble y culto, capaz de labrar los caminos de la justicia, de la verdad y del bien. Desde que vi las predilecciones de Nuestra Señora por él, lo estimo como Hermano y nada deseo tanto como su salvación».

Nos sumamos a la petición que el Episcopado ucraniano dirigió al Papa Francisco el pasado Miércoles de Ceniza para que se decida a cumplir con los deseos de la Madre de Dios, y proceda por fin a realizar el tan ansiado acto de consagración de Rusia en unión con todos los Obispos del mundo.

Félix M.ª Martín Antoniano